Resulta que hay cacas andantes que se quejan de no sé qué olores para disfrazar su propia peste. Y para ello se quejan abiertamente, se tiran un pedo y acusan al otro en el ascensor. Esa gente realmente huele mal, y para muestra, una boñiga.

Mantengamos limpia la ciudad y el país. No repitamos la peste que acabamos de superar.
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